viernes, 28 de noviembre de 2014

28 Noviembre 1930 José Ortega y Gasset publica La rebelión de las masas

José Ortega y Gasset


José Ortega y Gasset fue un filósofo y ensayista español situado en el movimiento del Novecentismo

Nacido en una familia madrileña acomodada perteneciente al círculo de la alta burguesía de la capital, entre 1891 y 1897 estudiaría primero en el Instituto Gaona y, más tarde, en el Colegio San Estanislao de Kostkade la Compañía de Jesús, ambos en Málaga. Su abuelo materno gallegoEduardo Gasset y Artime, había fundado el periódico El Imparcial, que después su padre, José Ortega Munilla, pasaría a dirigir. Así, cabe destacar que Ortega y Gasset se crió en un ambiente culto, muy vinculado al mundo del periodismo y la política.

Lápida conmemorativa en calle Alfonso XII, 4

Su etapa universitaria comienza con su incorporación a los estudios de la Universidad de DeustoBilbao (1897–1898) y prosigue en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid (18981904).
Doctor en Filosofía de la Universidad de Madrid (1904) con su obra Los terrores del año mil. Entre 1905 y 1907 realizó estudios en AlemaniaLeipzigNúrembergColoniaBerlín y, sobre todo, Marburgo. En esta última, se vio influido por elneokantismo de Hermann Cohen y Paul Natorp, entre otros.


De regreso a España es nombrado profesor numerario de psicologíalógica y ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid (1909), y en octubre de 1910 gana por oposición la cátedra de metafísica de la Universidad Central, vacante tras el fallecimiento de Nicolás Salmerón.
En 1910 se casa con Rosa Spottorno. En 1911 nace su primer hijo, Miguel Ortega Spottorno, que será médico. En el año 1914 nace en Madrid su hija, Soledad Ortega Spottorno, quién en 1978 creó la Fundación José Ortega y Gasset, de la que será su presidenta de honor. En 1918 nació su hijo José Ortega Spottorno, que fue ingeniero agrónomo y fundador del periódico El País.

La estatua fue encargada a Juan de Ávalos por el rector de la Universidad Complutense, D. Gustavo Villapalos, como homenaje de la Facultad de Filosofía y Letras al filósofo José Ortega y Gasset, que fue catedrático de Metafísica en dicha institución. El proyecto inicial planteaba un monumento de mayor complejidad, que finalmente quedó limitado a la representación de la figura del filósofo sobre un sencillo pedestal. Fue acabado en 2001 e inaugurado el 21 de marzo de 2002, en un acto al que acudieron el Sr. Puyol, nuevo rector de la Universidad, los hijos del homenajeado, José y Soledad, el presidente de la Fundación Ortega y Gasset, D. Antonio Garrigues Walker y diversas autoridades universitarias.
José Ortega y Gasset nació en Madrid en 1883, y desde muy temprana edad mostró un gran interés por la lectura y el estudio. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad en Deusto y en la Universidad Central, ampliando sus conocimientos en varias instituciones alemanas, y pronto obtuvo por oposición la cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid. Durante toda su vida mantuvo una intensa actividad intelectual, como autor de numerosos artículos, discursos y libros, en los que analizaba la sociedad y la política españolas, y también participando activamente en la agitada vida política de la España de principios del siglo XX. Tras comenzar la Guerra Civil se marchó de España, residiendo en diversos países europeos hasta su regreso en 1945, año en que retoma su labor docente. Falleció en Madrid en 1955.
Juan de Ávalos, autor del monumento, fue un prolífico escultor nacido en Mérida en 1911; estudió en la escuela de San Fernando y en el extranjero, estableciendo finalmente su estudio en Madrid, ciudad para cuyos espacios públicos ha realizado varias esculturas. Autor de numerosos monumentos entre 1939 y 1949, fue ganador de varias medallas por sus obras escultóricas, de las que son especialmente conocidas sus obras de gran formato caracterizadas por su dramatismo: son un ejemplo de ello las realizadas para el Valle de los Caídos, si bien también es autor de otras muchos retratos y estatuas de menor escala, asimismo destacables.

Colaborador del diario El Sol desde 1917, donde publica bajo la forma de folletines dos obras importantes: España invertebrada y La rebelión de las masas. En 1923 funda la Revista de Occidente, siendo su director hasta 1936. Desde esta publicación promoverá la traducción y comentario de las más importantes tendencias filosóficas y científicas en nombres tales como: Oswald SpenglerJohan HuizingaEdmund HusserlGeorg SimmelJakob von UexküllHeinz HeimsoethFranz BrentanoHans DrieschErnst Müller,Alexander PfänderBertrand Russell y otros.
Ortega y Gasset funda la Escuela de Madrid, a partir del 15 de noviembre de 1910 cuando consigue su cátedra universitaria en filosofía, y como comenta José Gaos, a través de la coordinación espiritual de varias personas vinculadas a Ortega, en centros editoriales que había fundado o a los que aconsejaba el mismo Ortega.


Durante la II República es elegido diputado por la provincia de León con la Agrupación al Servicio de la República. En el debate de totalidad del proyecto de la Comisión de Constitución celebrado entre los días 27 de agosto y 9 de septiembre de 1931 intervino como portavoz del grupo parlamentario de la Agrupación para decir que «nuestro grupo siente una alta estimación por el proyecto que esa Comisión ha redactado» («hay en este proyecto auténtico pensamiento democrático, sentido de responsabilidad democrática», añadirá más adelante) pero advirtiendo a continuación que «esa tan certera Constitución ha sido mechada con unos cuantos cartuchos detonantes, introducidos arbitrariamente por el espíritu de propaganda o por la incontinencia del utopismo». Entre esos «cartuchos detonantes» destacó dos, la forma como se había resuelto la cuestión regional («Si la Constitución crea desde luego la organización de España en regiones, ya no será la España una, quien se encuentre frente a frente de dos o tres regiones indóciles, sino que serán las regiones entre sí quienes se enfrenten, pudiendo de esta suerte cernirse majestuoso sobre sus diferencias el Poder nacional, integral, estatal y único soberano. Contemplad la diferencia de una solución y de otra») y la cuestión religiosa («el artículo donde la Constitución legisla sobre la Iglesia» le parece «de gran improcedencia») propugnando en su lugar «que la Iglesia, en la Constitución, aparezca situada en una forma algo parecida a lo que los juristas llaman una Corporación de Derecho público que permita al Estado conservar jurisdicción sobre su temporalidad»).
Permaneció en el escaño durante un año, tras criticar públicamente el curso que la República tomaba en su célebre discurso conocido como «Rectificación de la República» de diciembre de 1931.
Cuando comenzó la Guerra Civil Española en julio de 1936, Ortega se hallaba enfermo en su domicilio; apenas tres días tras el comienzo de la contienda, se presentaron en su domicilio varios comunistas armados de pistolas que exigieron su firma al pie de un manifiesto contra el Golpe de Estado y en favor del Gobierno republicano. Ortega se negó a recibirlos y fue su hija la que en una conversación con ellos —conversación que, como ella misma relató más tarde, llegó a ser muy tensa—, consiguió convencerlos de redactar otro texto muy corto y menos politizado y que, efectivamente, acabó siendo firmado por Ortega, junto con Gregorio MarañónRamón Pérez de Ayala y otros intelectuales. En su artículo En cuanto al pacifismo, escrito ya en el exilio, se refiere Ortega a este episodio. En ese mismo mes de julio y a pesar de su grave enfermedad, huyó de España (lo que consiguió gracias a la protección de su hermano Eduardo, persona de valimiento cerca de diversos grupos políticos de izquierda) y se exilió; primero en París, luego en los Países Bajos y Argentina, hasta que en 1942 fijó su residencia en Lisboa. A partir de 1945 su presencia en España fue frecuente, pero habiéndosele impedido recuperar su cátedra (aunque al parecer consiguió cobrar sus sueldos atrasados), optó por fundar un «Instituto de Humanidades» donde impartía sus lecciones. Durante estos años, y hasta su muerte en 1955, fue fuera de España —sobre todo en Alemania—, donde recibió el crédito y las oportunidades de expresión que correspondían a su prestigio.
Ortega y Gasset ejerció una gran influencia en la filosofía española del siglo XX no sólo por la temática de su obra filosófica, sino también por su estilo literario ágil, descrito por algunos como próximo al Quijote, que le permitió llegar fácilmente al público general.



LA REBELIÓN DE LAS MASAS
La rebelión de las masas,que, aunque publicado en 1930, había sido anticipado en artículos y ensayos desde dos o tres años antes, es un libro que se estructura alrededor de una intuición genial: ha terminado la primacía de las elites; las masas, liberadas de la sujeción de aquéllas, han irrumpido en la vida de manera determinante, provocando un trastorno profundo de los valores cívicos y culturales y de las maneras de comportamiento social. 

Escrito en plena ascensión del comunismo y los fascismos, del sindicalismo y los nacionalismos, y de los primeros brotes de una cultura popular de consumo masivo, la intuición de Ortega establece uno de los rasgos claves de la vida moderna.
También lo es que su crítica a este fenómeno se apoye en la defensa del individuo, cuya soberanía ve amenazada -en muchos sentidos ya arrasada- por esta irrupción incontenible de la muchedumbre -de lo colectivo- en la vida contemporánea. El concepto de "masa" para Ortega no coincide para nada con el de clase social y se opone específicamente a la definición que hace de aquélla el marxismo. La "masa" a que Ortega se refiere abraza transversalmente a hombres y mujeres de distintas clases sociales, igualándolos en un ser colectivo en el que se han fundido, abdicando de su individualidad soberana para adquirir la de la colectividad, para ser nada más que una "parte de la tribu". La masa, en el libro de Ortega, es un conjunto de individuos que se han desindividualizado, dejado de ser unidades humanas libres y pensantes, para disolverse en una colectividad que piensa y actúa por ellos, más por reflejos condicionados -emociones, instintos, pasiones- que por razones. Estas masas son las que por aquellos años ya coagulaba en torno suyo en Italia Benito Mussolini, y se arremolinarían cada vez más en los años siguientes en Alemania en torno a Hitler, o en Rusia, para venerar a Stalin, el "padrecito de los pueblos". El comunismo y el fascismo, dice Ortega, "dos claros ejemplos de regresión sustancial", son ejemplos típicos de la conversión del individuo en el hombre-masa. Pero Ortega y Gasset no incluye dentro del fenómeno de masificación únicamente a esas muchedumbres regimentadas y cristalizadas en torno a las figuras de los caudillos y jefes máximos, es decir, en los regímenes totalitarios. Según él, la masa es también una realidad nueva en las democracias donde el individuo tiende cada vez más a ser absorbido por conjuntos gregarios a quienes corresponde ahora el protagonismo de la vida pública, un fenómeno en el que ve un retorno del primitivismo y de ciertas formas de barbarie disimuladas bajo el atuendo de la modernidad. Ortega hubiera visto en los recientes actos vandálicos en Francia, en que miles de automóviles fueron quemados en los suburbios de las ciudades por una muchedumbre de gentes, muchos de ellos hijos o nietos de inmigrantes, que no querían otra cosa que manifestar su frustración, su impotencia y su cólera, un ejemplo prístino de su idea de "masa".

Esta visión de la hegemonía creciente del colectivismo en la vida de las naciones es la de un pensador liberal que ve en la desaparición del individuo dentro de lo gregario un retroceso histórico y una amenaza gravísima para la civilización democrática.
El libro es también una defensa precoz y sorprendente -en vísperas de la Segunda Guerra Mundial- de una Europa unida en la que las naciones del viejo continente, sin perder del todo sus tradiciones y sus culturas, se fundirán en una comunidad: "Europa será la ultranación". Sólo en esta unión ve Ortega una posibilidad de salvación para una Europa que ha perdido la hegemonía histórica de que gozaba en el pasado -que ha entrado en decadencia- en tanto que, a sus costados, Rusia y los Estados Unidos parecen empeñados en tomar la delantera. Esta propuesta audaz de Ortega en favor de una Unión Europea que sólo medio siglo más tarde comenzaría a tomar forma es uno de los más admirables aciertos del libro y una prueba de la lucidez visionaria de que hizo gala a veces su autor.

El ensayo también postula otro principio liberal acendrado: parte de la declinación de Europa se debe al crecimiento desmesurado del Estado, que, en sus asfixiantes mallas burocráticas e intervencionistas, ha "yogulado" las iniciativas y la creatividad de los ciudadanos.
Con buen olfato, Ortega señala que uno de los efectos, en el campo de la cultura, de esta irrupción de las masas en la vida política y social será elabaratamiento y la vulgarización; en otras palabras, la sustitución del producto artístico genuino por su caricatura o versión estereotipada y mecánica, y por una marejada de mal gusto, chabacanería y estupidez. Ortega era elitista en lo relativo a la cultura, pero este elitismo no estaba reñido con sus convicciones democráticas, pues concernía a la creación de productos culturales y a su colocación en una exigente tabla de valores; en lo que se refiere a la difusión y consumo de los productos culturales su postura era universalista y democrática: la cultura debía de estar al alcance de todo el mundo. Simplemente, Ortega entendía que los patrones estéticos e intelectuales de la vida cultural debían fijarlos los grandes artistas y los mejores pensadores, aquellos que habían renovado la tradición y sentado los nuevos modelos y formas, introduciendo una nueva manera de entender la vida y su representación artística. Y que, si no era así, y los referentes estéticos e intelectuales para el conjunto de la sociedad los establecía el gusto promedio de la masa -el hombre vulgar-, el resultado sería un empobrecimiento brutal de la vida cultural y poco menos que la asfixia de la creatividad. El elitismo cultural de Ortega es inseparable de su cosmopolitismo, de su convicción de que la verdadera cultura no tiene fronteras regionales y menos nacionales, sino que es un patrimonio universal. Por eso, su pensamiento es profundamente antinacionalista.

En su defensa del liberalismo, Ortega insiste en el carácter laico que debe tener el Estado en una sociedad democrática ("La historia es la realidad del hombre. No tiene otra") y la incompatibilidad profunda que existe entre un pensamiento liberal y el de un católico dogmático, al que califica de antimoderno. La historia no está escrita, no la ha trazado de antemano una divinidad todopoderosa. Es obra sólo humana y por eso "Todo, todo es posible en la historia, lo mismo el progreso triunfal e indefinido que la periódica regresión".
Lo menos que puede decirse, frente a tesis y afirmaciones de esta índole, es que Ortega y Gasset dio muestras en este ensayo de una gran independencia de espíritu y de sólidas convicciones capaces de resistir las presiones intelectuales y políticas dominantes de su tiempo. Eran, no lo olvidemos, unos tiempos en que la clase intelectual descreía cada vez más de la democracia, que era denostada por igual por los dos extremos, la derecha fascista y la izquierda comunista, y cedía a menudo a la tentación de afiliarse a uno de estos dos bandos, con una preferencia marcada por el comunismo.

Sin embargo, el liberalismo de Ortega y Gasset, aunque genuino, es parcial. La defensa del individuo y sus derechos soberanos, de un Estado pequeño y laico que estimule en vez de ahogar la libertad individual, de la pluralidad de opiniones y críticas, no va acompañada con la defensa de la libertad económica, del mercado libre, un aspecto de la vida social por la que Ortega siente una desconfianza que se parece al desdén y sobre la cual muestra a veces un desconocimiento sorprendente en un intelectual tan curioso y abierto a todas las disciplinas. Se trata, sin duda, de una limitación generacional. Sin excepción, al igual que los liberales latinoamericanos de su tiempo, los liberales españoles más o menos contemporáneos de Ortega, como Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañón (con quienes aquél fundaría la Agrupación al Servicio de la República en 1930), lo fueron en el sentido político, ético, cívico y cultural, pero no en el económico. Su defensa de la sociedad civil, de la democracia y de la libertad política, ignoró una pieza clave de la doctrina liberal: que sin libertad económica y sin una garantía legal firme de la propiedad privada y de los contratos, la democracia política y las libertades públicas están siempre mediatizadas y amenazadas. Pese a ser un librepensador, que se apartó de la formación católica que recibió en un colegio y una universidad de jesuitas, hubo siempre en Ortega unas reminiscencias del desprecio o por lo menos de la inveterada desconfianza de la moral católica hacia el dinero, los negocios, el éxito económico y el capitalismo, como si en esta dimensión del quehacer social se reflejara el aspecto más bajamente materialista del animal humano, reñido con su vertiente espiritual e intelectual. De ahí, sin duda, las despectivas alusiones que se encuentran desperdigadas en La rebelión de las masas a los Estados Unidos, "el paraíso de las masas", al que Ortega juzga con cierta superioridad cultural, como a un país que, creciendo tan rápido en términos cuantitativos como lo ha hecho, hubiera sacrificado sus "cualidades", creando una cultura superficial. De lo que deriva uno de los escasos despropósitos del libro: la afirmación de que los Estados Unidos eran incapaces por sí solos de desarrollar la ciencia como lo ha hecho Europa. Una ciencia que ahora, por el ascenso de los hombres-masa, Ortega ve en peligro de declinación.

Éste es uno de los aspectos más endebles del pensamiento que Ortega desarrolla en La rebelión de las masas. Una de las consecuencias de la primacía del hombre-masa en la vida de las naciones es, dice, el desinterés de la sociedad aquejada de primitivismo y de vulgaridad por los principios generales de la cultura, es decir, por las bases mismas de la civilización. En la era del apogeo de lo gregario, la ciencia pasa a un segundo lugar, y la atención de las masas se concentra en la técnica, en las maravillas y prodigios que realiza este subproducto de la ciencia, pues sin ésta, ni el lujoso automóvil de líneas aerodinámicas ni los analgésicos que quitan el dolor de cabeza serían posibles. Ortega compara la deificación del producto de consumo fabricado por la técnica con el deslumbramiento del primitivo de una aldea africana con los objetos de la industria más moderna, en las que ve, igual que a las frutas o a los animales, meros engendros de la naturaleza. Para que haya ciencia, dice Ortega, tiene que haber civilización, un largo desenvolvimiento histórico que la haga posible. Y, por eso, imagina que, por más poderoso que sea, Estados Unidos no podrá nunca superar aquel estadio de mera tecnología que ha alcanzado: "¡Lucido va quien crea que si Europa desapareciese podrían los norteamericanoscontinuar la ciencia!". Predicción fallida en un libro repleto de profecías cumplidas.

jueves, 27 de noviembre de 2014

27 Noviembre 1891 nace Pedro Salinas, uno de los poetas más destacados de la Generación del 27

Pedro Salinas Serrano nació en 1892 en Madrid. Estudió Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. Más adelante fue profesor en diversas universidades (la Sorbona, Sevilla, Murcia, Cambridge). En 1932 fundó la revista “Índice Literario”, cuya finalidad era informar a los hispanistas de las novedades literarias españolas. Pero tras la Guerra Civil, tuvo que exiliarse y ejerció la docencia en diversas universidades americanas. Murió en Boston, en 1951 a los 60 años de edad y está enterrado en San Juan de Puerto Rico.
Placa conmemorativa en la calle Don Pedro

Salinas era un hombre alegre, lleno de vitalidad e ingenioso. Sobre su personalidad Marichal (ensayista, filósofo e historiador español) dijo: “Yo diría que Pedro Salinas era un hombre a la vez abierto y tímido, extraordinariamente expansivo y, sin embargo, cerradamente pudoroso”.

Trayectoria poética

Se le considera perteneciente a la generación del 27. (La principal característica literaria de este grupo es la perfecta integración entre la tradición poética y lo más valioso de los movimientos renovadores.) La obra poética de Salinas suele dividirse en tres etapas:

  • La etapa inicial (1923-32) está marcada por la influencia de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y los ecos de las vanguardias futurista y ultraísta. La idea de la perfección poética y el protagonismo que van cobrando los temas amorosos, crean el molde de lo que será su etapa de plenitud. Pertenecen a esta etapa:
    • Presagios (1923).- muestra alguna influencia de Juan Ramón Jiménez y alguna huella de Unamuno y Antonio Machado.
    • Seguro Azar (1929) y Fábula y signo (1931).-  en ellos se acentúan los rasgos más personales que iban a caracterizar su poesía: un lirismo intelectual de una sutileza e ingravidez poco frecuentes en la poesía española, que culminan en el libro que la crítica ha considerado su obra maestra, La voz a ti debida.

  • La etapa de plenitud (1933-39) está formada por la trilogía amorosa inspirada en su amor por una estudiante estadounidense que conoció en España: La voz a ti debidaRazón de amor y Largo lamento.
    • La voz a ti debida (1934presenta la historia de una pasión amorosa, desde su nacimiento hasta el final.
    • Razón de amor (1936) examina lo que queda del amor cuando éste acaba. La pasión y el dolor de la separación son, por lo tanto, los temas centrales del libro.
    • Largo lamento (1939). melancolía y dolor ante la conciencia de que no se va a repetir el encuentro entre los amantes.

  • La etapa del exilio (1940-51) está formada por El contemplado (1946), extenso poema en que dialoga con el mar de San Juan de Puerto Rico; Todo más claro y otros poemas (1949), donde trata el tema de la creación a través de la palabra, y su obra póstuma Confianza(1955), afirmación gozosa de la realidad vivida.
    • El contemplado (1946, publicado en México). Hace referencia al mar de Puerto Rico, contemplado por sus ojos y alma. El mar es el paraíso, primero al alcance del poeta, luego al de todos los humanos.
La mirada del poeta se hace metafísica, ética, mística.
    • Todo más claro (aparece en Buenos Aires en 1.949).  es un libro amargo, donde la sociedad de consumo, ensalzada en su primera etapa, se ve como algo trágico ante la aniquilación que puede sufrir la humanidad por los objetos que produce. Es un texto más realista y en él propone a la poesía como organizadora de este mundo caótico, deshumanizado.
    • Confianza (1955). Es un libro negativo, de desaliento, si bien hay una actitud esperanzada, de contemplación del mundo. La obra expresa bien lo que el poeta no perdió nunca: el amor a la vida, la esperanzana y la confianza en ella.
*Estos poemas de esperanza cierran una obra poética en la que son rasgos dominantes la sutileza intelectual, la fluidez de la forma, el sentido espiritual que recrea el mundo para vivificarlo, e iluminar a la amada y a las cosas que la rodean.

Estilo

La poesía de Pedro Salinas se caracteriza por la contención en la expresión de los sentimientos y por la importancia de la selección léxica.
El procedimiento más habitual es el del contraste, que se manifiesta en oposiciones (verbales, pronominales, léxicas). También es importante el recurso del diálogo (por ejemplo, en La voz a ti debidaentre el yo del amante y el tú de la amada). El ritmo se consigue a través del empleo de paralelismos, de bimembraciones y de otros recursos de repetición. Dentro de la variedad de estructuras métricas utilizadas, se observa una preferencia por el verso corto, sobre todo, el octosílabo, solo o combinado con otros metros que no se somete a ninguna rima ni ritmo marcado ni organizado.
Recurre a paradojas, anáforas (y recursos anafóricos), el uso predominante de la silva, sutiles juegos de palabras, observaciones insólitas, condensación de conceptos… como recursos para hacer que el lenguaje contribuya al ahondamiento en la realidad. La lengua poética de Salinas, de una gran perfección artística, se presenta con una forma aparentemente espontánea, sencilla y escueta. Esta sencillez era resultado de un proceso de depuración rigurosa y selectiva: prefiere los versos cortos sin rima consiguiendo el ritmo con la constancia del metro y con la repetición de palabras, estructuras sintácticas y conceptos. En todo caso se trata de una lengua y unos versos rigurosamente trabajados en los que las palabras se sitúan en el verso con meditada exactitud, cargadas de sentido y de profundas resonancias.

¿Cómo es su poesía? (Temática)

Junto con Jorge Guillén, es el máximo representante de la poesía pura. Este tipo de poesía se caracteriza por la reflexión sobrepuesta al sentimiento. Él mismo declara: "La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo" es una cita que resume su concepción de la poesía como modo de acceso a las honduras de la realidad, a la esencia de cosas y experiencias vitales.
Para llegar a tal concepción y expresión de la poesía, Salinas se basa en 3 elementos básicos que el mismo declara: "Estimo en la poesía, sobre todo la autenticidad. Luego, la belleza. Después, el ingenio."
Mientras los dos primeros elementos están presentes en toda gran poesía, la referencia al ingenio merece ser comentada. En Salinas, el sentimiento y la inteligencia (o el ingenio) se hermanan de modo singular. El ingenio (la inteligencia) le permite ahondar en los sentimientos, en lo vivido, para descubrir lo que hay más allá de las anécdotas concretas; es decir, para acercarse a lo absoluto.
En su poesía se dan vanguardia y tradición entrelazadas. Su búsqueda de la esencialidad hace creer a los lectores que es un poeta sencillo (si nos fijamos en el léxico no rebuscado), pero complejo al querer expresar la profunda simbiosis de la realidad.
En los versos de Pedro Salinas se observa la presencia de dos temas que aparecen de forma recurrente, sin embargo, el segundo de de ellos tiene mucha mayor trascendencia. En él nos centraremos más:
  • El afán de absoluto, de comprensión y conocimiento, supone la búsqueda de lo permanente en el tiempo y en el espacio, así como la integración entre el yo y el mundo.

En su obra aparecen otros motivos: la vida como sueño o aspiración tras­cendente, la soledad, la monotonía o la realidad con todos sus matices.
  • El Amor: lo que caracteriza a Salinas es su concepción del amor ya que lo enfocó de un modo distinto a la tónica general de su época tomando como referentes a Becker (s.XIX) y Garcilaso de la Vega (s.XVI) -que también fueron denominados poetas del amor en sus respectivas épocas (junto con Aleixandre en el s.XX)-. De los dos poetas tomó los títulos: La voz a ti debida, cuyo rótulo está tomado de un verso de la Égloga tercera de Garcilaso de la Vega: -"Que con la lengua muerta y fría en la boca / he de mover la voz a ti debida"-. Razón de amor y Largo lamento, cuyos títulos están tomados de la Rima XV de Becker.
Esa concepción de Salinas se basa en un amor conceptual, antirromántico y dual:
Salinas destacó en el amor la dualidad entre el  y el Yo, en lo que cada uno se puede aportar resaltando la relación con el amante de una forma sutil y carnal. Ese  se refiere a alguien de carne y hueso alguien real (pero no necesariamente con nombre y apellidos), además, a partir de ese tu se crea el Yo y en conjunto elaboran el acto reciproco entre Tu y Yo. En resumen: La poesía de Salinas es del , pero también; y sobre todo, del Yoque simbolizan el idealismo y relativismo poéticos y su visión subjetiva de las cosas en mi (sujeto pensante).
Salinas no habla de la mujer amada, sino a ella; es una lírica del vocativo; se trata de un amor "compartido", sea o no correspondido; la amada es próxima, siempre amiga, vivida en su concreción, rodeada de todo lo que está en torno suyo, que queda en cierto modo salvado y glorificado.
Por decirlo de otra manera es lo que llamamos amor antirromántico, compartido (no es un amor atormentado ni sufrido) y con cierto tono conceptista ("Todo quiere ser dos", "Serás, amor, un largo adiós que no se acaba" etc...). (Amor conceptual) El amor supone un enriquecimiento de la vida y la persona y da sentido al mundo.
Esa visión cercana es reiterativa, constante, supone un “trato”, convivencia; es algo progresivo y que tiene sus bases en la realidad. La amada es vivida como persona; y ella, por serlo, es única, no la de todos, la que se ve; el amor descubre su secreto: su identidad. La vida es, gracias a la amada, fábula y prodigio.

Ejemplos prácticos

Todo esto se puede concretar en el siguiente poema que es, según muchos, el mejor de toda su creación literaria:



LA VOZ A TI DEBIDA

Tú vives siempre en tus actos. // 8-
Con la punta de tus dedos 8a
pulsas el mundo,/ le arrancas 8b
auroras,/ triunfos,/ colores, // 8-
alegrías: /es tu música. // 9-1 -
La vida es lo que tú tocas. /// 8-

De tus ojos,/ sólo de ellos, // 8a
sale la luz que te guía 8-
los pasos./ Andas 5a
por lo que ves./ Nada más./// 7+1 -

Y si una duda te hace 7-
señas a diez mil kilómetros,// 9-1a
lo dejas todo,/ te arrojas 8-
sobre proas,/ sobre alas,// 7b
estás ya allí;/ con los besos,// 8a 
con los dientes la desgarras:// 8b
ya no es duda. // 4-

Tú nunca puedes dudar. /// 7+1 -

Porque has vuelto los misterios 8-
del revés./ Y tus enigmas,// 8-
lo que nunca entenderás, // 7-
son esas cosas tan claras: // 8b
la arena donde te tiendes, // 8-
la marcha de tu reloj 7+1 -
y el tierno cuerpo rosado 8-
que te encuentras en tu espejo 8a
cada día al despertar, // 7+1 -
y es el tuyo./ Los prodigios 8-
que están descifrados ya. /// 8-

Y nunca te equivocaste, // 8-
más que una vez, /una noche 8-
que te encaprichó una sombra 8-
-la única que te ha gustado-. // 8-
Una sombra parecía. // 8-
Y la quisiste abrazar. // 7+1a
Y era yo. /// 3+1 -



Este poema pertenece a la 2ª etapa de Salinas coincidiendo con su época de apogeo, de ahí su relevancia y significado literario. Este es un fragmento del libro La voz a ti debida (titulo sacado de un poema de Garcilaso). En conjunto, el poemario proclama al amor como algo completamente existencial, lo que intenta describir Salinas es que antes que surgiera el amor no existía nada. Este libro pasa del aún al ya, pero solo cuando el tú lo ordena.

El escritor usa preferentemente versos octosílabos con excepciones (9 y 4 silabas), éstos tiene una estructura muy libre ya que no siguen ningún esquema prefijado. Es algo muy significativo ya que solo posee 2 rimas asonantes y muy dispares, el resto de versos son sueltos o blancos aspecto que hace muy bello el poema. En cuanto al ritmo, decir que predomina el r. trocaico (última sílaba acentuada del verso impar) exceptuando los versos tetrasilábicos en donde el ritmo es yámbico. A la par que el ritmo están las numerosas pausas (protagonizadas por las comas principalmente) que dan continuidad y sentido al texto. Predominan las pausas versales, a pesar que tiene también muchas de estilo interno y alguna estrófica. Este elevado número de pausas versales da pie a pocos encabalgamientos ya que las ideas quedan separadas mayoritariamente en versos y no se continúan. A pesar de ello, permite encabalgamiento suaves (vv. 3-4; 8-10; 24-26; 28-29 y 31-33) y abruptos (vv. 2-3; 13-14 y 19-20). En conclusión este poema es de estilo libre sin atender a ningún tipo de estrofa u orden.
En cuanto a recursos literarios destacan el uso de figuras retóricas como la aliteración (repetir un sonido en un verso o estrofa) Ejemplo: tu vives siempre en tus actos, etc…; la anáfora (repetición de palabras al comienzo del verso) Ej: Y la quisiste abrazar. Y era yo. ; el asíndeton (suprimir conjunciones) Ej: Y si una duda te hace señas a diez mil kilómetroslo dejas todote arrojas sobre proassobre alasestás ya allí;con los besoscon los dientes la desgarras); la hipérbole (exageración desmesurada) Ej: Con la punta de tus dedos pulsas el mundo… o la metáfora (identificación de dos términos a partir de su semejanza) Ej: Y si una duda te hace señas a diez mil kilómetros, lo dejas todo… Además se dan otros recursos de menor importancia.
Sin embargo lo más destacable de este fragmento es el uso del lenguaje para expresar sus objetivos. Usa un lenguaje sin complicaciones, cercano, humano y comprensible sin adornos innecesarios. Salinas encuentra la palabra exacta en el momento justo. Usa el recurso del diálogo: la conversación permanente entre su amada (tu) y él (yo), así se establece la dualidad entre el Tu y Yo: hace un importante uso de los pronombres, también de los adjetivos y de los verbos. Creando una lírica del vocativo. En el poema se aprecia la reiteración del trato cercano, la humanidad de ese Tú que hace dar una visión del amor pasional, carnal y a la vez, alcanzable. En este poema, mas concretamente se observa la exaltación de las actitudes del Tú.
De este modo, en La voz a ti debida se hace referencia todo lo que es la poesía de Salinas, su temática, su estilo y forma de expresarlo.

Conclusión

La poesía de Salinas alcanza singulares cualidades: ingenio, belleza… Sin embargo, lo más destacable es su autenticidad. En Salinas se da un profundo equilibrio humano en el que se hermanan la mente, la sensibilidad y el corazón. Y, por encima de todo, Salinas queda como gran poeta del amor por su especial percepción de él y como lo manifiesta en sus escritos (Tu y Yo). Es, por eso, maestro y ejemplo.

Firma de Pedro Salinas